La secretaria de Comercio Exterior, Beatriz Paglieri, recibirá hoy a su par del Brasil, Tatiana Prazeres, para evaluar los alcances del nuevo régimen de importaciones que la Argentina impuso desde el miércoles último.
Preocupada por las nueva trabas aduaneras y presionada por la poderosa Federación de Industrias del Estado de San Pablo (FIESP), la presidenta brasileña Dilma Rousseff decidió enviar a Prazeres para que se interiorice sobre los cambios en la Argentina.
Desde el 1 de febrero, los importadores argentinos están obligados a recibir autorización oficial para cada una de las compras al exterior que quieran realizar.
Antes de arribar al país, Prazeres dijo que el gobierno brasileño estaba "preocupado" por el nuevo sistema de control de importaciones y que evaluaría su legalidad e impacto antes de adoptar una decisión.
"Estamos en contacto permanente con el sector privado de Brasil y el gobierno de Argentina para que podamos entender el impacto económico de este nuevo régimen y la consistencia jurídica" del mismo, agregó.
Las trabas no atacan la escasez
Las trabas aduaneras contra las importaciones para conseguir un abultado superávit comercial este año reducen las presiones cambiarias en el corto plazo pero no atacan la escasez de divisas, advirtió una consultora privada.
Tras las elecciones, el Gobierno introdujo modificaciones en el frente fiscal y en la política de ingresos para recomponer la caja y moderar la suba de salarios, señaló Ecolatina en un análisis difundido este domingo.
Sin embargo, los cambios más significativos se dieron en materia cambiaria: en tres meses el Ejecutivo pasó a administrar toda la demanda de dólares de la economía, controlando las operaciones comerciales y financieras.
A fines de octubre el Gobierno aplicó controles a la venta de dólares, trabas a la remisión de utilidades, y obligó a repatriar fondos externos de aseguradoras y a firmas petroleras y mineras a liquidar el 100 por ciento de sus exportaciones.
Sin Reservas de Libre Disponibilidad para pagar deuda pública, un contexto internacional incierto y volátil, y exportaciones agrícolas jaqueadas por la sequía, el Ejecutivo decidió en enero controlar las importaciones para lograr un superávit comercial abultado.
En ese sentido, la consultora opinó que "la estrategia oficial reduce las presiones cambiarias en el corto plazo, pero no ataca las causas de la escasez de divisas".
Además, indicó Ecolatina, "trabar la demanda de dólares financieros ó comerciales complica la oferta de divisas, genera incertidumbre y afecta negativamente a la actividad e incluso a los precios".