Horas después de que el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, dijera ayer en París que el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) felicitó a la Argentina por los "notables" avances en el control de lavado de dinero, este grupo, que establece normas internacionales contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo, publicó una lista de exigencias aún no cumplidas por el país.
Entre ellas, destaca que todavía queda por hacer en relación con la criminalización del blanqueo de dinero, y en relación con establecimiento y aplicación de procedimientos adecuados para la confiscación de fondos relacionados con esa actividad, así como la identificación y congelación de bienes relacionados con actividades terroristas, según publicó este viernes un matutino porteño.
Además, el GAFI advierte que Argentina tiene que incrementar la transparencia financiera y garantizar que exista una Unidad de Inteligencia Financiera "completamente operativa y que funcione de manera efectiva".
También insiste en que las autoridades argentinas deberán hacer que se cumpla con los requisitos sobre comunicación de operaciones financieras sospechosas y mejorar el programa de supervisión en relación con todos los sectores financieros.
Alak habló ayer a la tarde con la agencia oficial Télam antes de regresar de la reunión plenaria del GAFI celebrada en París. El Grupo “felicitó en forma unánime a nuestro país”. Y “aprobó con consideraciones especiales los avances alcanzados por la Argentina en la lucha contra el lavado de dinero y destacó, particularmente, la importancia de las reformas normativas destinadas a sancionar la manipulación de mercado y otros delitos económico-financieros”, explicó el ministro.
Alak enfatizó que “el gobierno argentino ha sido hoy reconocido por el gran esfuerzo y compromiso político llevado adelante al haber mejorado sustancialmente sus sistemas de lucha en contra el lavado de dinero, financiamiento al terrorismo y manipulación de mercados”.
Para Alak la situación permitirá que “muy pronto” el país salga del régimen de seguimiento intensivo en el que se encuentra, por serias falencias durante años en sus compromisos asumidos con el Grupo. Ello obliga al país a someterse a revisiones cada cuatro meses, en vez de anuales, y al seguimiento de un Plan de Acción. Alak negó que ello implicara que el país está en “un lista gris como pretenden algunos medios”.
Después de las críticas que le hizo el GAFI, al punto que estuvo por excluirlo al país del mismo, el Gobierno aceleró el cumplimiento de los compromisos. En ese contexto, fue que aprobó ley para castigar delitos de terrorismo, rechazada duramente por los organismos de derechos humanos.